¿Por qué fracasan los proyectos de recaudo electrónico en el transporte público?

Ahora que se están desarrollando un gran número de proyectos de recaudo electrónico en sistemas de transporte público en América Latina conviene preguntarse ¿por qué fallan tantas iniciativas de este tipo, especialmente en países en vías de desarrollo?

Para intentar responder esta pregunta podemos dividir el problema en tres partes: Tecnología, operación de los sistemas y la adopción de estos por parte de los usuarios.

Tecnología: La tecnología es sin duda un aspecto básico en los proyectos de recaudo electrónico, para lo cual existe un amplio portafolio de jugadores en el mercado con soluciones probadas y maduras, así como muchas fuentes para financiarlas, desde la operación misma de transporte, recursos públicos y por supuesto financiadores externos. Quizás el aspecto más importante a tener en cuenta es seleccionar tecnología que utilice medios de pago de loop abierto. En mi opinión los sistemas de pago de loop cerrado (como los sistemas basados en billeteras electrónicas y tecnología Mifare) son dinosaurios en vías de extinción y su adopción solo se justifica en casos donde se requiera interoperabilidad con otros sistemas antiguos que usen esta tecnología, como son en Colombia los sistemas de transporte masivo.

Operación de los sistemas de recaudo: La puesta en operación de estos sistemas depende en gran medida en poner de acuerdo a muchos actores con intereses opuestos, lo cual representa un verdadero reto y es un factor determinante en el éxito del proyecto y su viabilidad en el futuro. Entre los actores típicos se encuentran las empresas de transporte, los propietarios de los vehículos, las entidades regulatorias, los entes gestores, financiadores y por supuesto los usuarios. Un caso de ejemplo es el Metro de la ciudad de Quito, el cual después de una inversión de 2000 millones de dólares y luego de ocho años de estar listo, no se ha puesto en operación debido a la falta de acuerdo entre los diferentes actores (https://elpais.com/internacional/2021-12-03/la-maldicion-del-metro-de-quito-por-fin-esta-listo-para-arrancar-pero-no-tiene-quien-lo-conduzca.html). Desafortunadamente, muchos entes gestores minimizan este factor; realizando importantes inversiones en tecnología que tardan años en ponerse en operación, incluso haciéndolo cuando ya son obsoletas o con modelos operativos que comprometen su viabilidad futura. La velocidad de adaptación de los sistemas de transporte regulados por el estado y del estado mismo hace que la transferencia de conocimiento  y la réplica de modelos considerados como buenas prácticas sea más lento que los avances tecnológicos en la materia, en otras palabras, los sistemas se rezagan respecto a avances ya implementados por otros sectores que han masificado y facilitado la forma de pagar sistemas de loop abierto, apoyados con múltiples medios y canales virtuales que se suman al ecosistema de pagos del mercado, sin desgastarse en la necesidad de administrar un sistema exclusivo para el pago de un solo producto.

Adopción de los sistemas por parte de los usuarios: La viabilidad financiera de los proyectos de recaudo electrónico en transporte público casi siempre está ligada al uso que hagan de ellos los usuarios. Es muy común encontrar proyectos en problemas financieros debido a que la demanda proyectada nunca llegó a cumplirse. La lentitud en la adopción de los sistemas de pago electrónico se debe en parte al alto grado de informalidad de las economías en desarrollo y a la desconfianza de las personas por los medios electrónicos de pago. Es normal en nuestros países que muchos usuarios salgan de sus hogares apenas con el efectivo suficiente para sufragar el costo del pasaje para ir a sus sitios de trabajo. Si los operadores obligan de forma abrupta a este tipo de usuarios a usar medios de pago electrónico lo más probable es que muchos de ellos opten por medios alternativos y en muchos casos ilegales como los “mototaxis” que son comunes en varios países de América latina.

Por esta razón el Banco Mundial sugiere mantener habilitada la opción de pagos en efectivo y generar incentivos (monetarios y de otros tipos) que permitan la adopción paulatina de los nuevos sistemas. En general el Banco estima que los tiempos de adopción de los medios de pago electrónico puede tardar entre 2 y 4 años dependiendo de las características económicas y socioculturales de cada país o región en particular. Un factor clave para minimizar este problema es que las redes de recarga tengan una alta capilaridad, es decir, que el usuario tenga la posibilidad de hacer una recarga casi en cualquier esquina (como bien lo han entendido las empresas de comunicaciones móviles). En la capilaridad de las redes de recarga juega un papel importante la tecnología elegida, sobre todo en sistemas de transporte que no tengan estaciones fijas, en los cuales la mejor opción son los sistemas de loop abierto, que facilitan la vinculación de redes de venta especializadas en vender y recargar múltiples servicios, pero que se complementan perfectamente con el sector financiero y canales virtuales, en otras palabras, entre más se demoren en visualizar que al usuario se le debe brindar la mayor cantidad de alternativas para recargar su cuenta o medio de pago, más condenados al fracaso estarán los sistemas.  La tecnología puede ser un facilitador si está al servicio del usuario o una barrera si dificulta su acceso al servicio.

¿Que ofrece POLIS para mejorar las perspectivas de éxito de los proyectos?

Extreme Technologies, empresa colombiana con mas de 15 años de experiencia en tecnología para el transporte, ha desarrollado la plataforma de movilidad como servicio denominada POLIS®. La plataforma funciona bajo el modelo de recaudo basado en cuentas (ABT, Account Based Ticketing, Por sus siglas en inglés). A diferencia de la tecnología de tarjetas inteligentes sin contacto, en la cual el saldo del usuario reside al interior del chip de la tarjeta, la tecnología basada en cuentas soporta que cada usuario tenga una cuenta virtual en la nube de Internet, tal como lo hacen las entidades bancarias.

El termino movilidad como servicio consiste en integrar diversos medios de transporte público y privado a través de una interfaz digital para hacer un uso eficiente de los medios de transporte con los cuales nos podemos movilizar. El concepto de movilidad como servicio requiere tres pilares principales: una herramienta de planificación de viajes que integre múltiples medios de transporte (públicos y privados), La integración operativa entre estos medios de transporte (permitiendo al usuario opciones de transbordo entre múltiples medios, por ejemplo, bus a taxi o taxi a sistemas de bicicletas compartidas) y que todo se integre a través de un único medio electrónico de pago.  Algunas ciudades europeas como Helsinki ofrecen tarifas planas mensuales a sus ciudadanos que combinan uso ilimitado de transporte público, un número limitado de Kms en taxis y algunas horas de espacio de parqueo; estamos hablando del Netflix del transporte público.

En relación con los medios de pago, la plataforma POLIS permite integrar el pago con billeteras electrónicas a través de códigos QR, pagos con tarjetas bancarias (débito y crédito), tarjetas EMV de loop abierto y si es necesario tarjetas sin contacto Mifare. Estas opciones de pago se combinan con el sistema basado en cuentas para brindarle mayor comodidad al usuario, al mismo tiempo que le permite realizar transferencias de saldo y usar el mismo medio de pago para otras aplicaciones de ciudad tales como pago de parking, taxis, medios de transporte complementarios, entre otros.

Con el fin de mejorar las perspectivas de éxito de los proyectos, la plataforma POLIS cuenta con un “nivel de prueba” que permite brindar a los usuarios el servicio de pago electrónico sin realizar costosas inversiones en tecnología. Este nivel de prueba consiste en colocar una calcomanía con un código QR en cada bus del sistema. Los usuarios que cuenten con un dispositivo móvil inteligente pueden descargar la APP de billetera electrónica del sistema y hacer recargas de saldo en redes aliadas (SuperGiros, Efecty, Baloto, Oxxo). Una vez que tengan el saldo disponible pueden hacer el pago electrónico en el bus escaneando el código QR colocado en el vehículo.

Este nivel de prueba les permite a los usuarios probar los beneficios del pago electrónico con el fin de favorecer la adopción de este medio de pago una vez se completen todas las etapas de la puesta en marcha del sistema y al mismo tiempo permite que los actores (operadores de transporte, empresas, propietarios) experimenten los factores críticos de la operación, entiendan su rol en el nuevo escenario y concreten acuerdos que faciliten la etapa de operación.

Si bien este nivel de entrada solo estará disponible para un número limitado de usuarios que tengan dispositivos móviles smartphone, también es cierto que la penetración de estos dispositivos es muy alta en América Latina y que esta modalidad permite experimentar la operación del sistema de recaudo electrónico con la única inversión de pegar una calcomanía. Esto permite que cuando se hagan las inversiones en tecnología (validadores, periféricos, entre otros), los actores estén más maduros y la puesta en marcha del sistema se realice con menos complicaciones.

 

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